Por Pedro Sala Jiménez
Escritor y crítico de cine
España
"A Nightmare on Elm Street" (1984) es una joya del cine de los 80' y una de las mejores películas de terror que, con un presupuesto de dos millones de dólares, recaudó veinticinco, causó estragos en la taquilla de Estados Unidos. Éste fue el nacimiento de uno los psicokillers más famosos de todos los tiempos: Freddy Krueger. Un asesino despreciable, malvado, irónico e incluso cómico. Es una lástima que estas dos últimas facetas se incrementaran excesivamente en sus posteriores secuelas, convirtiendo al personaje en una caricatura de sí mismo.
Vi la película con tan sólo ocho años en un programa de cine de terror que se llamaba "Noche de lobos", que se emitía los domingos por la noche. Como otros niños, no pude dormir. Continuamente miraba debajo de la cama, dentro del armario, comprobaba que mi hermano y el resto de la familia soñaban con los angelitos, examinaba el resto de la casa y cualquier excusa me servía para volver corriendo a la cama, taparme con las mantas y rezar todo lo que me acordase en ese momento. He pasado miedo con muchas películas, pero como con ésta no. La última obra maestra del terror.



















