Por José Manuel Gomis Aracil
Escritor y crítico de cine
Escritor y crítico de cine
España
"The Spiral Staircase" (1945) es todo un caudal de intenciones cinéfilas. Cada escena rebosa expresionismo alemán por los cuatro costados. Claroscuros, sombras y una cuidada fotografía en blanco y negro a cargo del maestro Nicholas Musuraca, con una arrolladora narrativa en la que casi no da tiempo a enfilar el argumento cuando de repente termina la cinta y uno se da cuenta de que acaba de ver una obra maestra con todos los tintes del cine de terror gótico, plagado de tormentas, viento, ventanas y puertas chirriantes. Un complot cinematográfico del mejor calibre.
La intriga se desarrolla en 1916 en una mansión rural de Nueva Inglaterra. El tiempo narrativo transcurre en sola noche, donde la protagonista Helen Carper (Dorothy McGuire), que tiene una mudez traumática infantil que le impide articular palabras, es el objetivo de un psicópata asesino al que le ha dado por matar mujeres con algún defecto físico. Sin embargo hay un elemento, la consabida escalera de caracol, que también cobra un protagonismo único, uniendo los distintos niveles de la mansión donde se desarrolla la acción.
"The Spiral Staircase" (1945) es todo un caudal de intenciones cinéfilas. Cada escena rebosa expresionismo alemán por los cuatro costados. Claroscuros, sombras y una cuidada fotografía en blanco y negro a cargo del maestro Nicholas Musuraca, con una arrolladora narrativa en la que casi no da tiempo a enfilar el argumento cuando de repente termina la cinta y uno se da cuenta de que acaba de ver una obra maestra con todos los tintes del cine de terror gótico, plagado de tormentas, viento, ventanas y puertas chirriantes. Un complot cinematográfico del mejor calibre.
La intriga se desarrolla en 1916 en una mansión rural de Nueva Inglaterra. El tiempo narrativo transcurre en sola noche, donde la protagonista Helen Carper (Dorothy McGuire), que tiene una mudez traumática infantil que le impide articular palabras, es el objetivo de un psicópata asesino al que le ha dado por matar mujeres con algún defecto físico. Sin embargo hay un elemento, la consabida escalera de caracol, que también cobra un protagonismo único, uniendo los distintos niveles de la mansión donde se desarrolla la acción.
