Por Gonzalo de Miceu
Argentina
"Por lo general, en mis películas el guión es una especie de hoja de ruta que me indica hacia dónde voy y al que vuelvo cuando me pierdo. Pero en este caso, no. El guión es bastante riguroso porque es una película construida, con una ingeniería narrativa, cosa que se hace en el escritorio. Los márgenes de improvisación siempre existen pero en 'El gato desaparece' fueron menores", revela Carlos Sorín a propósito de su última película.
Es notable la evolución de Sorín desde sus primeras películas a su última producción "El gato desaparece" (2011). Un corrimiento hacia al cine de género sin abandonar rasgos autorales que caracterizan su cine, como la mezcla entre actores profesionales y no profesionales o aquellas tomas largas que en esta película cumplen la función de puntos suspensivos, de la cola que dilata el conflicto. Es que esta película trabaja la dilatación y transfusión del conflicto entre personajes, hasta dar con una solución esperada pero retrasada y entorpecida.

