Por Juan Martín Staffa
Desde el BAFICI
Argentina
En tiempos dulces para el cine de terror latinoamericano, festivales muy importantes de la talla del BAFICI –siglas de Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente– comienzan a reconocer definitivamente a este género, casi siempre relegado en las competencias internacionales más relevantes, como uno de los más importantes de la cinematografía mundial.
Desde el BAFICI
Argentina
En tiempos dulces para el cine de terror latinoamericano, festivales muy importantes de la talla del BAFICI –siglas de Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente– comienzan a reconocer definitivamente a este género, casi siempre relegado en las competencias internacionales más relevantes, como uno de los más importantes de la cinematografía mundial.
Ahora bien, los primeros días de este exitoso evento porteño –aunque no exento de polémica en cuanto a su organización, luego de que se mudaran varias de las sedes a una de las zonas más acaudaladas de la ciudad, lo cual desató severas críticas de las autoridades nacionales, enfrentadas políticamente con el gobierno de la capital– dejan sensaciones ambiguas en lo que se refiere a la calidad de las películas cuya temática central es el terror.
