Por Leonardo Alvárez
Argentina
Si algo se puede decir de "Detrás de las paredes", es que en algo es coherente. El nombre elegido en Hispanoamérica para esta película, cuyo título original es "Dream House", está acorde al resto del filme: una sucesión de disparates que no tienen unidad. Lo absurdo del título en castellano acompaña lo absurdo del resto. ¿Por qué?
El director Jim Sheridan, -responsable de buenas películas como "My Left Foot: The Story of Christy Brown" (1989) y "In the Name of the Father" (1993)- teje, más bien rejunta, en este trabajo los grandes momentos – y no tanto- de otras películas de terror, pero lo que resulta es un producto sin unidad en el que los actores tampoco se destacan. La historia es confusa o aburrida, según quién la mire, pero nunca equilibrada.



