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13 dic 2011

"Bride of Frankenstein" (1935): Jugando a ser Dios

Por Pedro Sala Jiménez
España

"Bride of Frankenstein" (1935) es más que una simple película de miedo que intentaba explotar el filón de otras producciones de la Universal en las que aparecían monstruos. Sus elementos narrativos e intelectuales la convierten en una auténtica obra maestra del terror, de la historia del cine y un ejemplo de cómo hacer bien las cosas. Da igual los años que pasen, lo que contaba en los años 30' sirve para cualquier década, época o siglo. Era interesante antes y lo sigue siendo ahora.

Detrás de una historia de terror, James Whale relata las limitaciones del ser humano, la ambición del hombre de llegar a ser como Dios, la lucha inevitable para vencer a la muerte (algo patente en todas las culturas) y cómo evoluciona la sociedad por los avances científicos. Pero ahí no queda la cosa. Los personajes hablan de la intolerancia, de la discriminación, de la soledad, sobre la amistad y de la ignorancia. Todo contado con humor y sátira, que, combinado con el terror, da como resultado un filme entretenido, divertido y dramático, según desde el punto de vista desde donde se analice.

Puede ser que alguien piense que la palabra drama sea exagerada, pero cuando la moraleja que cuenta es que cualquier persona puede transformarse en un monstruo cuando es rechazado por una sociedad intolerante, uno puede llegar a la conclusión de que se está viendo un verdadero drama. El concepto dramático se verá acentuado cuando un ciego que vive solo en una cabaña se convierta en el mejor amigo del monstruo.

"Bride of Frankenstein" es de lo mejor del género fantástico. Es el cúmulo de unas coincidencias que sin ellas no hubiera podido existir. Rompe con el dicho cinematográfico de "segundas partes nunca fueron buenas", ya que el filme de Whale supera en todos los aspectos a su predecesora, que hace unos días cumplió 80 años. No es una simple película de terror, en ella hay poesía y genialidad, un paréntesis en la grandiosa Universal.
EL MOMENTO: La escena de las catacumbas en las que sale el doctor Pretorius y el monstruo. El instante en el que hace su aparición la criatura, siendo iluminado por un haz de luz totalmente cenital, para desaparecer por un momento hasta alcanzar el siguiente haz y entrar directamente en escena, es sencillamente prodigioso, digno de un maestro. Su iluminación, la fotografía y el encuadre, demuestra el dominio que tenía Whale a la hora de rodar. A DESTACAR: Su presupuesto generoso, que Whale no desaprovechó. El laboratorio del científico es mucho más amplio e impresionante, la persecución del monstruo está mejor rodada, el maquillaje supera al original y se pintaron verdaderos cuadros barrocos para utilizarlos como primeros planos. Con tantos avances tecnológicos, cualquier se reiría al compararlos con lo que se hacen ahora. Algo normal y comprensible. Tampoco podía dejar de mencionar los temas de que se habla en la película. Son de tanto interés que valen para cualquier época. LO PEOR: Decir que es corta podría ser lo único malo de esta película.
Título original: "Bride of Frankenstein". Títulos alternativos: "La novia de Frankenstein", "The Bride of Frankenstein" y "The Return of Frankenstein". País y año: Estados Unidos, 1935. Director: James Whale. Guión de: William Hurlbut, en base a una novela de Mary Shelley. Elenco: Boris Karloff, Colin Clive, Valerie Hobson, Ernest Thesiger y otros.

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