Corresponsal de "Terrorífilo"
España
Nuestra andadura festivalera recala en tierras españolas para asistir al Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Sitges, que se celebró entre los días 6 y 16 de octubre. Si las curiosidades de Sitges fueran un currículum, su condición mediática como sede de un festival con tanta solera, nos quedaría clara. Este pueblo es el origen de la familia Batlle, de gran tradición política y comercial en Uruguay, como también vecinos de Sitges fueron los fundadores de las empresas licoreras Bacardí y Brugal. Pero lo que le da fama mundial es el festival de cine fantástico y de terror que cumple, este año, su 44ª edición.
Ir a un festival grande da una perspectiva de cómo está el programa internacional y cómo es la industria del cine, desde la visión del aficionado que llena las salas y de los actores y directores que se acercan para contarnos su película. Una labor extenuante, llegándose a improvisar parte del trabajo, pues no da tiempo para nada y siempre hay problemas de última hora. Uno de los más repetidos era la mala organización de los directores que iban a exhibir sus películas, que no siempre contaban con los pases suficientes para que su equipo asistiera al estreno de su propio trabajo; lo que sucedió con Juan Carlos Fresnadillo y su filme "Intruders".