Por Gonzalo Gala
España
La Segunda Guerra Mundial le hizo bien al séptimo arte. Sin este conflicto, los magantes judíos no habrían emigrado a Estados Unidos, no hubiera surgido el concepto de industria de Hollywood, tal y como se conoce hoy en día, o no se hubieran marchado de Alemania desde Max Ophulls a Billy Wilder, pero también Karl Freund o Peter Lorre. Ambos son las principales bazas de la película "Mad Love" (1935), también conocida como "Las manos de Orlac", un filme de gran atmósfera expresionista de terror y amor fou.
Un pianista llamado Stephen Orlac sufre un terrible accidente ferroviario que le destroza ambas manos, y acude al visionario médico Gogol quien le implanta las de un asesino recientemente ajusticiado.
