Por Pablo Cardozo Di Lorenzo
Uruguay
La década de los ochenta se vio engalanada con algunas de las franquicias más exitosas y populares de horror de la historia. Este fenómeno de las secuelas originó una lucrativa industria dentro de un mercado en expansión, cuyo mayor detrimento fueron los reiterativos argumentos y la exageración casi hasta el hartazgo de los mismos recursos cinemáticos. No se estaba a salvo en un campamento de verano, ni en una desolada carretera, jugando con tu muñeco preferido, en un tranquilo suburbio... ni hasta en tus propios sueños. Jason Voorhees, Leatherface, Chucky, Michael Myers y Freddy Krueger fueron algunos de los personajes que pasaron a formar parte de la simbología de la cultura popular.
"Friday the 13th" fue una de las precursoras y referentes indiscutibles llegando a las pantallas de los cines en 1980 y siendo dirigida por Sean S. Cunningham. Rápidamente Paramount Pictures produjo una seguidilla de filmes posteriores, estrenándose prácticamente uno por año, transformándose así en un referente del género de la época y aprovechando el auge ochentoso de los slashers.
