Por Gonzalo Gala
España
La paternidad parece haberse situado en un puesto de honor en el cine de terror de los últimos tiempos, como si se tratase de asumir la deuda que contrajo la madre de la niña poseída de "The Exorcist" (William Friedkin, 1973), castigada por desantender a su hija, al ocuparse de su profesión de actriz. Para atestiguarlo, hay varios filmes recientes en los cuales la idea de la paternidad/maternidad suele permanecer oculta, como una sombra perturbadora que acaba provocando pesadillas. Este es el caso de "Twist" (2011), última película de Francis Ford Coppola sin prácticamente repercusión más allá de ciertas exhibiciones en algunos festivales de cine (como el de Sitges, donde esta cinta fascinó).
Coppola narra las peripecias de un escritor de segunda categoría que llega a un pequeño pueblo con el fin de promocionar su último trabajo, pero también en búsqueda de una inspiración (que no llega) y de un cheque que evitaría que su mujer vendiera una de sus más preciadas propiedades: un ejemplar de "Hojas de Hierba" de Walt Whitman. Entre tanto, el escritor estará inmerso en toda una historia de fantasmas, con Edgar Allan Poe como homenaje y personaje, interpretado en la película por Ben Chaplin, como si se tratase de una versión creepy de "Midnight in Paris" (Woody Allen).


