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26 feb 2013

Versión española "Drácula" (1931): Los remakes pueden ser superiores

Por Juan Martín Staffa
Argentina

Durante las primeras décadas del cine, era común para los grandes estudios rodar distintas versiones de sus filmes más importantes con el objetivo de exportarlos a diferentes países del mundo, en donde cada distribuidor obtenía un corte particular de la película. Tal es el caso de "Metropolis" (1927), el clásico de ciencia ficción de Fritz Lang, cuyo corte enviado a Latinoamérica tenía claras diferencias en los planos y algunas escenas de aquel estrenado originalmente en Alemania.

Ahora bien, fue aún más extraño el proceder del hoy centenario estudio Universal, que, bajo la dirección de Carl Laemmle, se habituó a filmar versiones completamente diferentes de las cintas producidas por la compañía, con actores y equipos técnicos disímiles. Fue así que cobró vida la leyenda de la versión española de "Dracula" (1931), el clásico terrorífico de Tod Browning protagonizado por Bela Lugosi. Con la intención de estrenar un filme íntegramente en español en los mercados latinos más relevantes –España y México, principalmente–, la Universal se abocó a la producción de una película casi idéntica a la original.
 
Ante la imposibilidad de utilizar a los mismos actores del clásico de terror, quienes no podían pronunciar claramente ni una palabra en español, Universal contrató a intérpretes españoles, mexicanos y argentinos para replicar los diálogos originales traducidos a través de idénticos planos bajo los mismos decorados. La regla era simple: esta versión española se filmaría todos los días entre las 10 de la noche y las 7.30 de la mañana, es decir, los momentos libres de la estrella Bela Lugosi y su troupe.

Lo increíble de esta historia es que el equipo de producción de esta versión alternativa tuvo total libertad de acción, más allá de las barreras específicas de la trama y el comportamiento de la estrella del filme, el conde Drácula, quien debía replicar en sus movimientos a lo representado por el gran Lugosi. Dicha libertad creativa le permitió al director George Melford realizar un filme muy superior al original.

En primer lugar, "Drácula" (versión española) goza de 30 minutos adicionales de duración. Mientras que la original acelera hacia el primer tercio y deja sin explicar, decayendo abruptamente en ritmo hacia la mitad, la cinta de Melford lo expande, lo extiende brindando un mayor clima de intriga y suspenso y más tiempo a un mejor desarrollo de los personajes, en especial al Dr. Van Helsing, y a la relación amorosa entre Juan Harker y Eva Seward, el matrimonio acechado por el conde. El excéntrico personaje de Renfield, el perturbado y conflictuado esclavo de Drácula, también recibe muchos más minutos en cámara, lo cual enriquece la película puesto que le añade altas cuotas de extrañamiento a la narración.

Tal vez el punto más flojo de esta suerte de remake resida justamente en su elemento más importante: el protagonista. Si bien la actuación del español Carlos Villarías es sobria, se acerca por momentos a un registro demasiado reprimido, claramente afectado por la presencia inconsciente de un Lugosi descomunal a quien se nota que Villarías intenta imitar.

La original, "Dracula", nunca fue estrenada en cines latinoamericanos. Pero, como una paradoja del destino, la versión española, que abundó en copias a lo largo de América Central y América del Sur durante la década de 1930, estuvo a punto de quedar en el olvido hasta que una última copia fue hallada en Cuba hace ya algunos años. Además, con el motivo de la conmemoración de su centenario, el estudio Universal recientemente anunció que ha decidido restaurar esta joya para el disfrute de los fanáticos del cine de terror y, claro está, del vampiro más famoso de todos.

Olvidada hasta hace poco y relegada como un producto menor en un acto de absoluta injusticia, "Drácula", en su versión española, vuelve de entre los muertos, como el propio conde, para afirmar que, a contramano de la creencia establecida, los remakes pueden ser mucho mejores que las originales.

Título original: "Drácula". Países y año: España y Hungría, 1931. Director: George Melford. Guión de: Baltasar Fernández Cué, en base a una novela de Bram Stoker. Elenco: Carlos Villarías, Lupita Tovar, Barry Norton, Pablo Álvarez Rubio y otros.

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