Por Diego Barcia
Argentina
Imagine un frío pueblo invernal en algún rincón del norte europeo, donde toda la gente se conoce y nunca abandona sus abrigos de oso.
En la plaza, cuando cae la tarde y los lugareños vuelven al hogar, un viejo se le acerca y le hace una pregunta trivial. A continuación, le corta el cuello, lo cuelga de un árbol y lo desangra como si se tratase de una res. El líquido cae en un recipiente de plástico.
El viejo es un ser humano como cualquier otro en la pequeña ciudad. Pero su pequeña ahijada Eli, de 12 años, ha tenido esa misma edad desde hace siglos. Hay que alimentarla, y esa es una tarea que no admite dilaciones. Las víctimas tienen que ser elegidas al azar, su sangre debe estar fresca y no hay demasiado tiempo para premeditar la matanza.
Esto ha sido así desde siempre, pero no puede durar para siempre. Y si bien el viejo nunca será encarcelado, ni descubierto su verdadero motivo, la niña quedará eventualmente sola y librada a sus propios medios. Lo único que la retiene allí es su amistad con otro niño, Oskar, un vecino al que conociera de casualidad y al que, como no podía ser de otra forma (tratándose de un vampiro), finalmente la une un lazo tan profundo como obsesivo. No por nada uno de sus primeros diálogos es una advertencia: "No puedo ser tu amiga".
Ésta es la premisa de "Let the Right One In" (2008), filme sueco de Tomas Alfredson, director poco conocido hasta ahora fuera de su país, y que cuenta con el guión de John Ajvide Lindqvist, el mismo autor de la novela homónima.
No se trata de una reinvención del mito vampírico. En este sentido, es más novedoso de forma que de fondo. Pero es cierto que la elección perturbadora de la edad del monstruo introduce cuestiones inusuales, como la de que los vampiros no nacen siendo adultos. En algún momento han de ser criados. El largometraje empieza poco antes de que Eli deba dejar atrás la infancia de su inmortalidad.
No se trata de una reinvención del mito vampírico. En este sentido, es más novedoso de forma que de fondo. Pero es cierto que la elección perturbadora de la edad del monstruo introduce cuestiones inusuales, como la de que los vampiros no nacen siendo adultos. En algún momento han de ser criados. El largometraje empieza poco antes de que Eli deba dejar atrás la infancia de su inmortalidad.
Esta película es un curioso cruce entre el llamado cine de autor y de género. Lo que cuestiona las típicas marcas de uno y de otro y pone en duda la validez categórica de, al menos, la etiqueta.
Las líneas formales, como la escasa utilización de la banda sonora, la ausencia del recurso del sobresalto por medio del sonido o de la sangre (que cuando se presenta lo hace por medio del fuera de campo o como si se tratara de los platos sucios de la cena diaria), o la ambigüedad del concepto del monstruo, que no es ni bueno ni malo, pertenecen a lo que usualmente es llamada obra de autor, pero su razón de ser y su temática están en sintonía con el acervo de la mitología clásica de los vampiros. Salvo en el hecho de que aquí las únicas víctimas del contagio son mujeres.
Es imposible determinar hasta qué punto los realizadores pretendieron (o no) significar alguna cosa por medio de este detalle, pero, en lo que respecta a todo lo demás, hasta en la destrucción de una de estas criaturas de la noche, se aplica lo que ya es sabido: la luz (¡como el arrancar las cortinas de aquel mítico final de "Horror of Dracula"!), la estaca o el cuchillo en el corazón, el método de cazarla durante el día cuando duerme, etcétera.
Las líneas formales, como la escasa utilización de la banda sonora, la ausencia del recurso del sobresalto por medio del sonido o de la sangre (que cuando se presenta lo hace por medio del fuera de campo o como si se tratara de los platos sucios de la cena diaria), o la ambigüedad del concepto del monstruo, que no es ni bueno ni malo, pertenecen a lo que usualmente es llamada obra de autor, pero su razón de ser y su temática están en sintonía con el acervo de la mitología clásica de los vampiros. Salvo en el hecho de que aquí las únicas víctimas del contagio son mujeres.
Es imposible determinar hasta qué punto los realizadores pretendieron (o no) significar alguna cosa por medio de este detalle, pero, en lo que respecta a todo lo demás, hasta en la destrucción de una de estas criaturas de la noche, se aplica lo que ya es sabido: la luz (¡como el arrancar las cortinas de aquel mítico final de "Horror of Dracula"!), la estaca o el cuchillo en el corazón, el método de cazarla durante el día cuando duerme, etcétera.
La vieja iconografía religiosa brilla, en cambio, por su ausencia, y aquí la presencia del vampiro, así como su relación con Oskar, pasa más bien por el extrañamiento de la idea de lo que es o no humano.
Como un niño raro, Oskar puede comprender a Eli, pero la pasa muy mal con sus pares. Éstos demuestran ser más malvados que la propia Eli quien, por lo menos, tiene un motivo para matar.
En este sentido, "Let the Right One In" recoge ecos del clásico de Romero, "Martin" (1977), un filme casi insuperable al día de hoy, pero del que se diferencia no sólo estéticamente, sino en el hecho del abandono de la vieja figura de Van Helsing. Aquí su lugar funcional no está del todo vacío, pero es completamente diferente. En este caso, Van Helsing es el pueblo mismo, la ciudad invadida por esta criatura de otro mundo, que reacciona y que se defiende como puede, pero que no desea conocer la naturaleza del mal al que combate. Por esto y por más, esta cinta es más optimista que el gran clásico de Romero.
Como un niño raro, Oskar puede comprender a Eli, pero la pasa muy mal con sus pares. Éstos demuestran ser más malvados que la propia Eli quien, por lo menos, tiene un motivo para matar.
En este sentido, "Let the Right One In" recoge ecos del clásico de Romero, "Martin" (1977), un filme casi insuperable al día de hoy, pero del que se diferencia no sólo estéticamente, sino en el hecho del abandono de la vieja figura de Van Helsing. Aquí su lugar funcional no está del todo vacío, pero es completamente diferente. En este caso, Van Helsing es el pueblo mismo, la ciudad invadida por esta criatura de otro mundo, que reacciona y que se defiende como puede, pero que no desea conocer la naturaleza del mal al que combate. Por esto y por más, esta cinta es más optimista que el gran clásico de Romero.
Hay que destacar que "Let the Right One In", también conocida con los títulos "Déjame Entrar" o "Criatura de la Noche", marca felizmente el retorno de la Hammer Films, aunque en este caso como material para una remake que tendrá el título más breve de "Let Me In" (2010), con dirección de Matt Reeves ("Cloverfield"). Esta nueva versión será la encargada de abrir la Sección Oficial Fantàstic del Festival de Sitges, el mismo evento en el que la cinta original, la de Alfredson, ganara el Méliès de Oro en su edición de 2008.
Título Original: "Låt den rätte komma in". Títulos Alternativos: "Déjame Entrar", "Criatura de la Noche" y "Let the Right One In". País y año de realización: Suecia, 2008. Director: Tomas Alfredson. Guión de: John Ajvide Lindqvist (en base a su propia novela). Elenco: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson y otros. VER TRÁILER en el sitio web oficial de la película.
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