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17 feb 2012

"Dressed to Kill" (1980): Brian De Palma homenajea a Hitchcock

Por Pedro Sala Jiménez
Escritor y crítico de cine
España

Reconozco que a Brian De Palma le sucede lo mismo que a Dario Argento: son directores que son amados u odiados a partes iguales. No hay término medio: firman con la misma facilidad un peliculón o un bodrio infumable. No conozco a nadie que le guste "algo" de sus filmes; te gusta todo o lo aborreces desde el primer minuto.

"Dressed to Kill" (1980) es un thriller de suspense fuerte, cargado de erotismo y en el que se aprecia el respeto que tiene el director por Alfred Hitchcock. A día de hoy, parece un filme olvidado para los puristas y, a decir verdad, ha envejecido mal. A los puristas me refiero a esos cabezas cuadradas que no ven más allá de sus narices y se encierran en si mismos atacando la filmografía de Brian De Palma afirmando que son copias de las películas del maestro del suspense.

Música, fotografía, planos, escenas, montaje... todo vale para criticar negativamente a este director nacido el 11 de septiembre de 1940. Pero detrás de esa copia, plagio u homenaje, hay un contador de historias para adultos que da muestras palpables de que sus trabajos contienen calidad. En su cine hay suspense, misterio, gotas de giallo, erotismo; y la sangre, elemento secundario dentro de la trama, cobra protagonismo en cada asesinato al estar rodeada de tanto plano bello.

No hay que ser muy listo para saber que De Palma toma elementos prestados de "Suspicion" (1941), "Strangers on a Train" (1951), "Vertigo" (1958) y "Psycho" (1960) para hacer esta película. Y, además, con un estilo innovador, con maestría, convirtiendo el mundo "hitchcockiano" en otro que funciona con las propias normas del director de "Carrie" (1976). El filme se vertebra en dos partes: una primera que cuenta la historia de la cincuentona actriz Angie Dickinson, hasta su asesinato; y una segunda parte que relata la investigación para descubrir al culpable por parte de su hijo y de una prostituta testigo del crimen.

Sus primeros cuarenta minutos están bien dirigidos. El peso interpretativo cae sobre Dickinson, haciéndonos creer que es la protagonista y los homenajes a Hitchcock están patentes en escenas como las del museo, la ducha y el asesinato en el ascensor.

Se está ante el mejor guión escrito por De Palma, construyendo una historia y unos personajes a su medida, de crear suspense con un plano o un movimiento de cámara y capaz de conceder protagonismo a
la imagen como vehículo de las emociones. Convierte al filme en un thriller que exprime todos los códigos genéricos y por el que no pasa el tiempo. Para conseguir este logro, el realizador de "Mission: Impossible" (1996) se vale de una música "Herrmanniana" a cargo de Pino Donaggio, de una fotografía exquisita del fallecido Ralf D. Bode y de un diseño de producción a cargo de Gary Weist que recuerda a "Vertigo".

¿Qué ocurre después de desaparecer Angie Dickinson de la pantalla? La película decae bastante.

Dicha muerte solo sirve para engañar al espectador y dar un giro narrativo igual que hizo Hitchcock en "Psycho". Nadie sospecha que a la protagonista femenina la matarán a mitad de la película para trasladar el protagonismo a otro personaje. Si bien el Maestro del Suspense es capaz de mantener el interés tras el asesinato en la ducha, y conseguir que el filme sea igual de misterioso e interesante después de dicha muerte, no se puede decir lo mismo de "Dressed to Kill", pues a partir de ese momento los errores se acumulan uno detrás de otro.

Nancy Allen intenta aportar, a un personaje vacío y carente de personalidad, madurez a la trama. Eso no se lo cree ni ella ni a los espectadores les interesa su papel. La historia se acelera para conseguir los tópicos fáciles del suspense y el genial Michael Caine se desaprovecha como si tratara de un actor mediocre. Una verdadera lástima, ya que el inglés realiza un buen trabajo y sabe jugar como nadie a los dobles sentidos, apropiándose de cada secuencia y bordando uno de sus papeles más difíciles y resbaladizos, uno de esos que distinguen a los grandes actores de las leyendas del cine.

En conclusión, "Dressed to Kill" está construida a base de grandes momentos y con una imaginación visual que es capaz de transformar cada pequeño detalle en una posibilidad para crear terror. Le pongo de nota un seis.
LO MEJOR: Sus primeros cuarenta minutos están rodados con una belleza especial que envuelven al filme en un apreciable thriller de elevada carga erótica, planteado como tributo a Alfred Hitchcock y como exploración sexual del ciudadano medio. LOS MOMENTOS: Dos escenas en las que aparece Angie Dickinson. En la primera, nada más comenzar la película, se le ve duchándose y la otra su asesinato en el ascensor que recuerda a "Strangers on a Train". Dos momentos para enmarcarlos. LO PEOR: De la mitad al final la trama está mal planteada y los nuevos protagonistas no están a la altura.
Título original: "Dressed to Kill". Título alternativo: "Vestida para matar". País y año: Estados Unidos, 1980. Director: Brian De Palma. Guión de: Brian De Palma. Elenco: Michael Caine, Angie Dickinson, Nancy Allen, Keith Gordon y otros.

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