Por José Manuel Gomis Aracil
Escritor y crítico de cine
España
En cien años de cine, se han visto infinidad de asesinos en serie, ficticios y reales. Esta película podría ser la madre de todas ellas. Basada en un hecho real, sucedido en la extinta Unión Soviética, la historia cuenta cómo fueron llevados a cabo más de cincuenta asesinatos en serie perpetrados por Andrei Chikatilo, el llamado "Carnicero de Rostov".
Con una fotografía fría y sencilla, el director Chris Gerolmo narra la intrigante historia de un asesino tan real como la vida misma. Quizás la película intenta contar, de una manera socavada pero patente durante todo el filme, la espeluznante burocracia partidista y retrógrada a la que tuvo que enfrentarse el pueblo ruso durante el oscurantismo a que fueron sometidos durante tantos años por la dictadura comunista.
El Ejército, la Policía, el delegado del Partido Comunista, el Alcalde crean un comité para resolver unos casos de asesinato donde el médico forense encargado de la investigación, interpretado por Stephen Rea, se ve sometido a una serie de despropósitos burocráticos y políticos que no le dejan detener al asesino en serie más peligroso de la historia. Quien espere ver una película de asesinos en serie al uso estará perdiendo el tiempo. La película va más allá, con excelentes ubicaciones e interpretaciones.
El Ejército, la Policía, el delegado del Partido Comunista, el Alcalde crean un comité para resolver unos casos de asesinato donde el médico forense encargado de la investigación, interpretado por Stephen Rea, se ve sometido a una serie de despropósitos burocráticos y políticos que no le dejan detener al asesino en serie más peligroso de la historia. Quien espere ver una película de asesinos en serie al uso estará perdiendo el tiempo. La película va más allá, con excelentes ubicaciones e interpretaciones.
Los primeros diez minutos del filme resultan escalofriantes, marcando el desarrollo del resto de la cinta. Los asesinatos están rodados de manera diferente al resto de la cinta, incluyendo planos-grúa y extensos travellings que revelan una cuidada forma de rodar. Los asesinatos de las niñas acaban siendo sistemáticos en cuanto al rodaje, sin aportar mucha crudeza y dejando en un segundo plano lo sangriento, excepto en escogidas escenas, donde se muestra en toda su crudeza para desesperar al espectador. Quizás lo más intrigante sea cómo el asesino capta a sus víctimas, abusando de la pobreza y la ignorancia de las víctimas.
Los actores crean una atmósfera de alianza con el público resaltando la relación entre el general del Ejército ruso, interpretado por un perfecto Donald Sutherland, y el policía forense, llegando a ser conmovedor. El espectador se creerá protagonista de una pesadilla sin solución que le mantendrá pegado a la butaca hasta el final.
Tal vez el único "pero" sea el excesivo drama social que plantea la película, a veces demasiado exagerado con la burocracia rusa (uno se pregunta si en realidad todo sucedió así).
Como sucediera en "The Exorcist" (1973), Max Von Sidow le da un toque de credibilidad a la cinta interpretando al psiquiatra que desenmascara al asesino, aportando un trabajo de mucho calibre.
Habría que preguntarse si la película pertenece a la categoría de thriller o es un drama histórico. La película destila tanta realidad que acaba sobrecogiendo en grado sumo, sin causar ningún menoscabo en cuanto a la intriga y el misterio.
Buena banda sonora de Randy Edelman al servicio de un filme que consiguió en 1995 el premio a la "Mejor película" en el Festival Sitges, así como el de "Mejor director" (Chris Gerolmo) y el de "Mejor actor" (Stephen Rea).
Título original: "Citizen X". Títulos alternativos: "Citizen X (Ciudadano X)" y "Ciudadano X". País y año: Estados Unidos, 1995. Director: Chris Gerolmo. Guión de: Chris Gerolmo, en base a una novela de Robert Cullen. Elenco: Stephen Rea, Donald Sutherland, Jeffrey DeMunn, Max von Sydow y otros.
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