Por Alejandro Ramírez Flores
México
El cine es emoción, es sentimiento, es dolor, es sangre y es muerte. O al menos en el mundo de Dario Argento parece que así lo es. Un director italiano que es referencia obligada en lo que refiere a filmes de terror y "giallos", del que Argento es un importante exponente. Un ejemplo es la película "Profondo Rosso" (1975), conocida en el resto del orbe occidental como "Deep Red".
Para aquellos que no tengan un referente de qué o cómo es el tipo de cine nominalmente conocido con la palabra italiana para "amarillo", pueden identificarlo si el filme contiene elaborados montajes para matar a uno de los personajes, fuerte carga psicopatológica como hilo conductor, muy sádica forma de consumar las ejecuciones, no dejar ver quién es el perpetrador de los crímenes, un aire detectivesco de la investigación, entre otros varios elementos que varian según el estilo del director.
Helga (Macha Méril) es una mentalista alemana que, durante la realización de un congreso de parapsicología en Italia, capta los pensamientos de una persona entre la audiencia, los cuales están llenos de escenas de asesinatos. Reaccionando a esas intensas sensaciones, la sesión se suspende y ella se retira a su departamento. Al mismo tiempo, Marcus (David Hemmings de "Blessed"), un maestro de música inglés que trabaja en el conservatorio, se dirige a su domicilio, ubicado arriba del de Helga, pero antes se detiene a charlar con su amigo Carlo (Gabriele Lavia de "Non ho sonno").
Al retomar su camino, observa como Helga es arrojada contra una de las ventanas y queda incrustrada en los vidrios. Llega corriendo al apartamento, pero nada puede hacer por salvar a la desafortunada mujer, quien tiene huellas de haber sido atacada con salvajismo. Quedándose en el lugar para contestar las preguntas de la Policía, la reportera Gianna (Daria Nicolodi de "La tersa madre") se presenta también en la escena, que no duda en tomar una fotografía del único testigo que pudo haber visto alejarse al asesino, que usaba una gabardina oscura.
Para aquellos que no tengan un referente de qué o cómo es el tipo de cine nominalmente conocido con la palabra italiana para "amarillo", pueden identificarlo si el filme contiene elaborados montajes para matar a uno de los personajes, fuerte carga psicopatológica como hilo conductor, muy sádica forma de consumar las ejecuciones, no dejar ver quién es el perpetrador de los crímenes, un aire detectivesco de la investigación, entre otros varios elementos que varian según el estilo del director.
Helga (Macha Méril) es una mentalista alemana que, durante la realización de un congreso de parapsicología en Italia, capta los pensamientos de una persona entre la audiencia, los cuales están llenos de escenas de asesinatos. Reaccionando a esas intensas sensaciones, la sesión se suspende y ella se retira a su departamento. Al mismo tiempo, Marcus (David Hemmings de "Blessed"), un maestro de música inglés que trabaja en el conservatorio, se dirige a su domicilio, ubicado arriba del de Helga, pero antes se detiene a charlar con su amigo Carlo (Gabriele Lavia de "Non ho sonno").
Al retomar su camino, observa como Helga es arrojada contra una de las ventanas y queda incrustrada en los vidrios. Llega corriendo al apartamento, pero nada puede hacer por salvar a la desafortunada mujer, quien tiene huellas de haber sido atacada con salvajismo. Quedándose en el lugar para contestar las preguntas de la Policía, la reportera Gianna (Daria Nicolodi de "La tersa madre") se presenta también en la escena, que no duda en tomar una fotografía del único testigo que pudo haber visto alejarse al asesino, que usaba una gabardina oscura.
Con la ayuda de la voluntariosa y nada tímida periodista, Marcus tratará de entender quién ha matado a su vecina.
Varias personas más perecen en una cadena de asesinatos que no tardará en alcanzar al educador, convertido en investigador criminal, acompañando sus pasos con una canción infantil que lejos de sugerir inocencia, antecede la llegada de la muerte, que busca silenciar a todo aquel que se acerque a la verdad, la cual puede estar más cerca de lo que cree saber.
Varias personas más perecen en una cadena de asesinatos que no tardará en alcanzar al educador, convertido en investigador criminal, acompañando sus pasos con una canción infantil que lejos de sugerir inocencia, antecede la llegada de la muerte, que busca silenciar a todo aquel que se acerque a la verdad, la cual puede estar más cerca de lo que cree saber.
Más de tres décadas y media después, se puede disfrutar del chocante pero fluido estilo que Argento imprimió a lo largo de su carrera, y que en "Profondo Rosso" alcanza uno de sus mejores momentos, no sólo por la movilidad de la cámara, lo reservadamente operístico de su ritmo y encuadres, los inesperados momentos de humor, la crudeza y detalle de las muertes tan elaboradas y rituales que no se borran fácilmente, menos aún con lo vivo de la sangre, con la profundidad de ese palpitante color, y esa pista sonora de rock progresivo que la ubica inequivocadamente en esa temporalidad, precediendo al género slasher del cual es uno de sus padres, y Argento un orgulloso abuelo.
Título original: "Profondo Rosso". Títulos alternativos: "Rojo profundo", "Rojo oscuro" y "Deep Red". País y año: Italia, 1975. Director: Dario Argento. Guión de: Dario Argento y Bernardino Zapponi. Elenco: David Hemmings, Daria Nicolodi, Gabriele Lavia, Macha Méril y otros.
Título original: "Profondo Rosso". Títulos alternativos: "Rojo profundo", "Rojo oscuro" y "Deep Red". País y año: Italia, 1975. Director: Dario Argento. Guión de: Dario Argento y Bernardino Zapponi. Elenco: David Hemmings, Daria Nicolodi, Gabriele Lavia, Macha Méril y otros.
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