Por David Coll
Editor de The Living Dread
España
En escaso tiempo, se ha visto como Europa puede hacer buen cine zombie. Largometrajes como "Carne muerta" (Irlanda, 2004), "[REC]" (España, 2007) y "[REC]2" (España, 2009), o "La Horda" (Francia, 2009), han demostrado que el viejo continente también está preparado para recibir la invasión de la cultura no-muerta. Por este motivo, no es extraño que, en 2010, Alemania quisiera unirse a la fiesta con la producción de "Rammbock", una película, de humilde presupuesto, protagonizada por zombies sprinters y ambientada en un bloque de pisos berlinés.
Michael (Michael Fuith) viaja al centro de la capital alemana para intentar, inútilmente, recuperar a su ex novia Gabi (Anka Graczyk). Cuando llega a su apartamento, solamente se encuentra con un fontanero y su joven aprendiz.
En cuestión de minutos, en la calle, empiezan a acontecer extraños incidentes provocados por personas que parecen haber perdido la cordura, e intentan desesperadamente morder y comerse a todo ser viviente que encuentran. Cada persona que es mordida, no tarda mucho en convertirse en otro homicida loco con sed de sangre.
Después que el fontanero haya entrado en el menú de mediodía de los caníbales, Michael y el aprendiz Harper (Theo Trebs), se exilian en el piso de Gabi. Desde este momento, la película se convierte en una lucha por la supervivencia y por descubrir cual ha sido el destino de la "Julieta" particular de Michael.
"Rammbock" muestra algún aspecto novedoso en lo que se refiere a los zombies, como la posibilidad de retrasar la transformación a base de pastillas o el peculiar punto débil de los muertos vivientes. Además, en toda la película no aparece ningún tipo de arma de fuego, ni ningún infectado con pistola al cual podérsela quitar. Solamente Harper, en un deplorable intento para demostrar que es un manitas, crea una especie de tirachinas que no mataría ni a una cría de gatito. Pese a estas peculiaridades, si estamos buscando "la película definitiva", no será ésta la ocasión.
El guión y la forma que tienen los zombies de entrar en acción no son muy complejos de elaborar: chico quiere recuperar a chica y cuando se dirige a ser rechazado de nuevo, aparecen unos crueles asesinos antropófagos. Pero siendo sincero, tampoco espero que alguna película de zombies gane el Óscar al mejor guión.
Eso sí, la cinta consigue, en apenas una hora, hacer vivir la trama como si se estuviera en Berlín. La tristeza que transmite el protagonista, el "tempo" lento en algunas partes del filme, el alboroto y la confusión que montan los muertos, y las complicaciones que tienen los protagonistas por conseguir comida y medicamentos, permiten al espectador meterse en la película y sentirse realmente mal.
Esta película confirma lo mencionado al principio de la crítica: Europa se está poniendo las pilas y no hay dudas que con el paso del tiempo este bello continente nos dará muchas más alegrías.
Título original: "Rammbock". Título alternativo: "Siege of the Dead". País y año: Alemania y Austria, 2010. Director: Marvin Kren. Guión de: Benjamin Hessler. Elenco: Michael Fuith, Theo Trebs, Anka Graczyk, Emily Cox, Brigitte Kren y otros.
Michael (Michael Fuith) viaja al centro de la capital alemana para intentar, inútilmente, recuperar a su ex novia Gabi (Anka Graczyk). Cuando llega a su apartamento, solamente se encuentra con un fontanero y su joven aprendiz.
En cuestión de minutos, en la calle, empiezan a acontecer extraños incidentes provocados por personas que parecen haber perdido la cordura, e intentan desesperadamente morder y comerse a todo ser viviente que encuentran. Cada persona que es mordida, no tarda mucho en convertirse en otro homicida loco con sed de sangre.
Después que el fontanero haya entrado en el menú de mediodía de los caníbales, Michael y el aprendiz Harper (Theo Trebs), se exilian en el piso de Gabi. Desde este momento, la película se convierte en una lucha por la supervivencia y por descubrir cual ha sido el destino de la "Julieta" particular de Michael.
"Rammbock" muestra algún aspecto novedoso en lo que se refiere a los zombies, como la posibilidad de retrasar la transformación a base de pastillas o el peculiar punto débil de los muertos vivientes. Además, en toda la película no aparece ningún tipo de arma de fuego, ni ningún infectado con pistola al cual podérsela quitar. Solamente Harper, en un deplorable intento para demostrar que es un manitas, crea una especie de tirachinas que no mataría ni a una cría de gatito. Pese a estas peculiaridades, si estamos buscando "la película definitiva", no será ésta la ocasión.
El guión y la forma que tienen los zombies de entrar en acción no son muy complejos de elaborar: chico quiere recuperar a chica y cuando se dirige a ser rechazado de nuevo, aparecen unos crueles asesinos antropófagos. Pero siendo sincero, tampoco espero que alguna película de zombies gane el Óscar al mejor guión.
Eso sí, la cinta consigue, en apenas una hora, hacer vivir la trama como si se estuviera en Berlín. La tristeza que transmite el protagonista, el "tempo" lento en algunas partes del filme, el alboroto y la confusión que montan los muertos, y las complicaciones que tienen los protagonistas por conseguir comida y medicamentos, permiten al espectador meterse en la película y sentirse realmente mal.
Esta película confirma lo mencionado al principio de la crítica: Europa se está poniendo las pilas y no hay dudas que con el paso del tiempo este bello continente nos dará muchas más alegrías.
Título original: "Rammbock". Título alternativo: "Siege of the Dead". País y año: Alemania y Austria, 2010. Director: Marvin Kren. Guión de: Benjamin Hessler. Elenco: Michael Fuith, Theo Trebs, Anka Graczyk, Emily Cox, Brigitte Kren y otros.
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