Pages

23 abr 2012

A 100 años de la muerte de Bram Stoker: El padre de Drácula

Por Pablo Cardozo Di Lorenzo
Uruguay

Es interesante como las artes en general se puedan combinar y fusionar de manera tal que causan un impacto arrollador en los diferentes círculos artísticos en que se desarrollan, y puedan, inclusive, ir mucho más allá de éstos, provocando una especie de conciencia colectiva sobre determinados fenómenos culturales independientemente de la época histórica en que estos son vividos y expuestos al público en general.

La figura del escritor irlandés Bram Stoker está ligada y ensamblada de forma casi inexorable y excluyente a la de su más famoso personaje en su novela "Drácula".

La vida de Bram Stoker giró y se desarrolló centrada en la literatura, el teatro y la actuación. Mucho antes de consagrarse como eximio y audaz novelista, Stoker comenzó su carrera sumergiéndose en el mundillo cultural de su Dublín natal para luego proseguirla en la más atractiva y desafiante Londres.

De estos primeros pasos como colaborador en periódicos, revistas (en donde escribía críticas literarias y teatrales) y su acercamiento al mismo, es en donde este escritor se nutrió, formó y reflejó posteriormente en su obra la visión innovadora y creativa de su estilo, único para la época (hay que recordar que se está hablando de ya entrada la segunda mitad del Siglo XIX).

Todo este bagaje asertivo cultural afirmó el talento del escritor cosechando un extenso legado compuesto por diversas novelas, historias y cuentos cortos, algunos escritos sin terminar y su indiscutible pasión por el teatro, vínculo que mantuvo desde joven y que estaba entrelazado indiscutiblemente por su ávido deseo y su pasión por la escritura.

A diferencia de algunos de sus contemporáneos, como el británico Oscar Wilde (autor de "El retrato de Dorian Grey"), al cual conoció y frecuentó en su juventud, el norteamericano Walt Whitman y hasta el uruguayísimo y torturado Horacio Quiroga, Stoker no padeció mayores conflictos o dificultades en su vida personal. Se dedicó con ahínco y devoción a su pasión, se casó con la mujer que amó hasta su muerte, en 1912, hace 100 años, y obtuvo el reconocimiento mundial y admiración de la crítica y del público como uno de los más grandes novelistas dentro del género de horror gótico en la historia de la literatura universal.

"Drácula" es su más famosa y conocida obra literaria. Todos han leído y disfrutado la novela, y no se quiere ser reiterativo ya que seguramente muchos de los amigos de "TERRORÍFILO" han tenido acceso a extensos artículos sobre la misma. Escrita y publicada en 1897, la novela en cuestión fue la excelsa y superlativa respuesta a una ola vanguardista de novelistas y poetas que fomentaban e impulsaban, dentro de la literatura, el género del horror, lo sobrenatural, la ciencia ficción y lo fantástico.

Lo más llamativo de ese movimiento y a pesar de su aparente homogeneización del mismo, es la diversidad de estilos y estructuras narrativas (vividamente empleada por Stoker en "Drácula"), lo que hacia que cada uno de ellos fuera único y especial. Desde Sir Arthur Conan Doyle, H.G. Wells, hasta sus antecesores Edgar Alan Poe y Mary Shelley y pasando, como se dijo anteriormente, por la singularidad de Quiroga (probando aquí que las barreras geográficas no son un impedimento para el empleo de la inspiración creativa), y por citar solo algunos nombres, el género del horror (y sus subsiguientes subgéneros) se cimentaron de manera fulminante dentro del vasto universo literario.

"Drácula" propuso una manera inusual de escritura, o por lo menos una forma no tan empleada frecuentemente, ya que está escrita de manera epistolar, combinando narrativa lineal con diversas entradas en forma de cartas, manuscritos y esbozos de ciertos documentos. Esto no va en detrimento de la obra, al contrario, expone aún más el empeño de la imaginación e inventiva de su autor y a medida que la novela avanza, esto hace que el lector se embriague en un mundo de pesadilla abordando y rozando otros tópicos realistas.

Evidentemente la atractiva estampa y efigie del conde Drácula está perfectamente descripta y su innegable seducción y carisma hacen que el personaje muchas veces sobrepase a la obra en sí misma. Por supuesto, el ensamble de los diversos personajes: Jonathan Harker, el profesor Van Helsing, Mina Murray, Lucy Westerna, las "tres Hermanas", Renfield y demás son el soporte perfecto para la historia, cuyo principal catalizador es la figura del conde, sus intenciones ocultas, la manipulación que de manera sugestiva y fascinante maneja y la vampiriza madeja de relaciones que hacen de la novela una experiencia única que todo ávido lector (sea cual sea su preferencia literaria) debería de experimentar.

La trascendencia de la novela de Bram Stoker fue enorme y sirvió de inspiración para que innumerables creativos, tanto escritores (de la más variada gama), pintores, músicos y cineastas afirmaran aún más la imagen del conde Drácula en la cultura popular mundial. 

Innumerables y casi incontables han sido las adaptaciones (o en algunos casos readaptaciones) de la historia de este personaje hechas para la televisión y el cine. Ha influido en filmes como "Nosferatu" (1922) de F.W. Murnau; "Dracula" (1931) de Tod Browning ("Freaks") y estelarizada por el gran Bela Lugosi; "Son of Dracula" (1943) con Lon Chaney Jr.; los interminables y recordados largometrajes de la productora Hammer con Christopher Lee; la suntuosa producción de Francis Ford Coppola titulada "Dracula" (1992); y pasando por la leve semejanza de "Interview with the Vampire" 1994) de Neil Jordan.

Bram Stoker y su novela "Drácula" marcaron un antes y después dentro de la literatura, y su legado continúa vigente hasta el día de hoy. De eso nadie tiene dudas.

Seguramente Stoker lo supo y, lejos de aferrarse a esa notoriedad extrema, prosiguió su carrera de manera simple, conectándose con los mundos que el más amaba, esos extraños mundos donde la ficción ejerce un encantamiento casi místico y una conexión estrecha con su autor que es, a su vez, compartida también con sus fieles lectores.

0 comentarios: